Gestiones con Brasil para evitar apoyo a Uruguay en el Mercosur

En sigilo hasta tanto haya se ñales de lograr un mínimo acuerdo, el Gobierno retom en los últimos días su aproxi mación al Brasil que conduce Jair Bolsonaro para destrabar temas pendientes de honda repercusión para la marcha de la principal plataforma de in tegración argentina en la eco nomía internacional, como lo es el Mercosur.

El pasado viernes, el can ciller Santiago Cafiero visitó la capital brasileña para entre vistarse allí con su homólogo, Carlos França, y sellar un acuerdo que supondrá una rebaja del 10% del Arancel Externo Común (AEC), co lumna vertebral de la unión aduanera con tres décadas.

Tras más de un año y medio de negociaciones, la Argentina concedió una ligera rebaja im- positiva, que mantiene la pro- tección sobre sectores de la in- dustria liviana que el Gobierno considera vulnerables a una eventual "avalancha de impor- taciones. Calzados, textiles, productos de la marroquinería y electrodomésticos seguirían protegidos con altos aranceles.

Aquello sellado al final de la semana pasada en Brasilia ex- presa, además, la preocupación de la UIA y las demás entidades gremiales de la manufactura mercosuriana. Cafiero y su alfil en asuntos económicos, Cecilia Todesca, habían recibido en la Cancillería al titular de la UIA, Daniel Funes de Rioja, para co- ordinar la misión que horas más tarde encararía al vecino país.

El Gobierno también celebró que la reunión concluyera con un pronunciamiento bilateral que establece el compromiso de "trabajar en la complementa riedad entre la agenda interna y externa del bloque con el objeto de profundizar la integración como una oportunidad colectiva de enfrentar los desafíos globa les", en momentos en que otro Estado miembro, el Uruguay de Luis Lacalle Pou, pretende tomar otro camino.

El tema irresuelto en la visita a Brasil es el apoyo implícito que Bolsonaro está dando al intento uruguayo de avanzar en un tra tado de libre comercio bilateral con China, anunciado semanas atrás. Montevideo pretende que el gobierno brasileño haga un pronunciamiento público que pondría en jaque al Mercosur tal como fue concebido hasta ahora.

Frente a este escenario, el entendimiento alcanzado hace escasos días tiene por objetivo mostrar predisposición con la agenda brasileña, pero a cambio de no validar la estrategia que sigue el Uruguay. Eso significará, para la Argentina, dejar de obs truir la agenda de negociaciones externas que los demás socios impulsan con terceros países o bloques, y entre los que se hallan acuerdos con Canadá y el Liba no, entre otros.

Al respecto, Cafiero también se entrevistó la semana pasada con el ministro de Relaciones Exteriores del Uruguay, Fran cisco Bustillo, y acordaron mantener reuniones de trabajo mensuales para abordar la agenda bilateral y el espinoso tema del Mercosur, que ha pro vocado reproches mutuos entre los presidentes.

El acuerdo alcanzado entre Cafiero y su mólogo brasileño todavia debe pasar por el acuerdo de Paraguay y Uruguay para ser finalmente aplicado. Se descuenta aquello, aunque eso volverá a poner a la Banda Oriental en posición de exigir a Brasil su apoyo al diálogo con China, ya que eso formaba parte del acuerdo que ambos países T tenían para movilizar la agenda del Mercosur hacia un lugar que la Argentina de ningún modo pretendía promover

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